Perlas didácticas: ¿cómo prepararse para el examen de ingreso a una residencia médica?



Julián Humberto Ramírez Urrea, MD
Internista y Magíster en Educación Superior en salud, Universidad de Antioquia
Profesor de Medicina Interna, Universidad de Antioquia

Compilación:

Luisa Fernanda Flórez
Estudiante de Medicina
Universidad de Antioquia




Un médico general del Valle, Colombia, recientemente me escribió pidiéndome que escribiera unas “perlas” para aprobar con éxito el proceso de ingreso a un programa de residencia médica.

Quiero compartirles a ustedes, algunas de estas ideas, no sólo para ganar un examen y así “mejorar la calidad de vida con una especialidad” (¡porque eso es tan relativo!). Estas recomendaciones, aplican para mantener un aprendizaje continuo a lo largo de la vida profesional en medicina.

Estas estrategias han mejorado mi aprendizaje y desarrollo como profesional en el área de la medicina interna. En todo caso, lo que pretendo no es escribir “verdades absolutas”, pues, dependiendo de las propias circunstancias profesionales, cada uno puede adoptar alguna de estas prácticas, según sea su propio caso.

Perla No.1: lo primero es el sitio donde uno trabaja como médico; considero que es muy importante, si se quiere mantener una buena práctica, tener un excelente lugar de trabajo. Está recomendación, no solo tendría que ver con el ambiente y la carga laboral, sino que tiene relación con un lugar donde las pacientes sean retadores desde lo académico y pertenecientes a distintos ciclos vitales. Por ejemplo, en el año de servicio social obligatorio, tenía atención a todo tipo de pacientes: unos días, atendía pacientes en consulta externa; otros días, en urgencias; algunos otros, en hospitalización… también atendía pacientes en espacios de promoción y prevención de la salud. Muchos de estos pacientes eran adultos, adultos mayores, mujeres gestantes, niños… a mi manera de ver, podría ser una decisión no muy recomendable el cambiar de trabajo para atender a pacientes, “solo en consulta externa” y “solo adultos mayores”. No solo en la “variedad está el placer”, sino trabajar en un lugar que genere retos intelectuales confirmaría la tesis que “de los pacientes se aprende medicina”.

Perla No.2: las estrategias de estudio se deberían definir muy bien; en esto no hay números mágicos, pero en un trabajo que sea académicamente exigente, debe tenerse un balance adecuado entre las horas dedicadas al estudio y al descanso.  Esto puede sonar extraño pues pensamos que “más tiempo de estudio es mejor”. No necesariamente. En el tiempo de estudio que se disponga, habría que tener claridad acerca de lo que específicamente se quiere aprender y aclarar. Probablemente, no es útil leerse libros enteros: deberíamos guiar nuestros aprendizajes con base en preguntas de la vida cotidiana (incluso, problemas reales)

En ese sentido, podría ser útil tener un registro de las preguntas que surgen en la práctica clínica y tratarlas de responder durante ese tiempo de estudio. Por ejemplo, si se atendió un paciente con hipertensión refractaria y no quedó claro cuál es el tratamiento más óptimo, podríamos preguntarnos: en el paciente que atendí hoy en consulta y que presentaba hipertensión de difícil tratamiento, ¿cuál es el tratamiento antihipertensivo más indicado?... luego, es importante buscar un artículo o una referencia bibliográfica para responder esa pregunta. Un error muy frecuente es que la gente comienza a leer todo un tema completo de hipertensión refractaria o buscar unas guías de práctica clínica que le toman mucho tiempo y que nos alejan del verdadero objetivo, que es resolver un problema. 

Perla No.3. Es bueno saber qué tipo de examen va a presentarse y averiguar qué tipo de temas o tópicos va a contener la prueba. Habitualmente, la mayoría de exámenes de residencias médicas en Colombia, tiene 4 pilares básicos: ginecología y obstetricia, medicina interna, pediatría y cirugía general.  Para este tipo de evaluaciones escritas, es recomendable estudiar con bancos de preguntas con la intención de realizar un diagnóstico de las fortalezas y debilidades en conocimiento. Ello definirá cómo estudiar y en qué temas profundizar. 

Perla No.4. Finalmente y lo más importante: cultivar todos los aspectos en la vida que nos ayuden a ser ordenados, enfocados y honestos con nuestras metas y aspiraciones. En este contexto, habría que preguntarse, “¿para qué quiero presentarme a una residencia médica? ¿busco ganar más dinero? ¿lo hago para tener “más estatus”?, ¿lo hago porque estoy cansado de ser un médico general? O, sinceramente, ¿quiero hacerlo para aprender más y servir mejor?

Estoy seguro que cuando se tiene claro que la idea de ingresar a una residencia médica es el deseo genuino de servirle más a los pacientes, es muy posible que con entusiasmo, ética y responsabilidad, se alcance este objetivo, tarde o temprano.

Entonces, recapitulando todo lo recomendado, hay varios puntos clave:


  1. Saber escoger el lugar de trabajo como médico.
  2. Tener un registro para responder preguntas puntuales y estudiar con base en preguntas de la vida cotidiana.
  3. Hacerse periódicamente evaluaciones con preguntas de selección múltiple, para identificar las fortalezas y debilidades académicas. También podría ser útil, conocer el examen que se va a presentar y qué tipo de temas hay que reforzar.
  4. Ordenar la propia vida, tener claro qué se busca con ser especialista. Sobre todo, tratar que en la vida cotidiana, busquemos servir siempre a nuestros pacientes.

Espero que estos consejos, sean útiles para mejorar su aprendizaje y su vida profesional. ¡Éxitos! 

¡¡Ah!!! y quedo atento a tus opiniones y aportes en este foro para incluir más perlas de este tema!

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Comentarios

  1. Excelente blog y artículos que publicas! Yo recién seré una médico residente, me viene super bien esos consejos, gracias!

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